domingo, 5 de mayo de 2013

Amor de segunda mano



Una tarde, sentado en el tejado de mi habitación, miro hacia el horizonte. Un hermoso atardecer se proyecta majestuoso en un cielo rojizo. Al ver tal cuadro, se me vienen a la mente esas películas románticas americanas. En las cuales el atardecer es el momento perfecto, para que las parejas, puedan expresar con sumo fervor sus sentimientos.

Un hermoso y  perfecto cuadro para poder elevar un voto de amor entre los enamorados, un juramento a la tenue luz del ocaso. Un juramento sellado con las esperanzas y anhelos de aquellos que caen presos sin remedio en las garras del rollizo Eros; pero toda aquella confabulación de azúcar y melaza deja también entrever algunos matices no tan dulces.

Mientras algunos contemplan el ocaso en gentil y suspirante compañía, yo me pregunto, ¿qué pasa con aquellos que no cumplen las expectativas de otros? ¿Dónde quedan aquellos que amaron antes con igual o mayor intensidad? ¿Dónde se refugia y cobijan las viejas promesas y esperanzas?
¿Será que todos los amores no correspondidos, al pasar el tiempo, llegan a convertirse en el amor ideal de otra persona? ¿Podríamos hablar de un amor de segunda mano? Pueda ser que la persona indicada para cada persona tuvo que ser primero rechazada antes de por fin lograr encontrar a alguien que pueda corresponderle?



El amor, como todo juego de azar, funciona con el todo o nada como algunas canciones mencionan, “a veces  dura el amor, otras solamente duele”. Aún así lo que hace más difícil al amor es la mentalidad del “algo mejor” que algunos profieren aunado a la falta de compromiso real. Las personas encuentran a alguien “especial” pero en algunos casos aún siguen buscando a alguien más, a alguien “más especial” en un círculo vicioso que no encuentra fin.

Aún así, siendo positivos (cosa que no me viene muy fácil), escuché algún tiempo atrás un frase un tanto condescendiente pero tierna en el fondo: “Encontramos primeros a personas que nos dañan, para poder y finalmente ser capaces de apreciar (y sobretodo identificar, en este contexto) a ese ser especial”



Entonces, no somos (porque me incluyo) solamente, amores de segunda mano sino…. un amor “en la banca”, esperando la llamada a jugar…..