Siempre me he visto atosigado e instigado las
preguntas que continuamente se hacen al conocer a alguien (sea cual sea el
interés, desde una primera cita, pasando a posibles amigos, hasta un encuentro
ocasional). Siempre se indaga por las expectativas de la otra persona en
diversos temas de la vida, como el profesional, amical, amoroso y otros temas que,
de perseverar la relación (sea cual sea su índole), se volverán ligeramente
importantes.
Es
precisamente aquí donde veo algo que llama mucho mi atención y mi reflexión
profunda (bueno más que reflexión es un somero raje lo que incita mi meditar).
1.
¿Qué es lo que
te gusta de una persona?
Está es una de las que siempre reciben como respuesta
(bien ensayadas algunas), cosas como, respeto, honestidad, detalles, que sea
comprensivo/a y tanta palabrería insulsa, como no podemos ser sinceros y decir
la verdad como que sea alto/a, ligeramente atractivo/a, ¿no?
Yo no me engaño yo sé que lo físico es lo primero que
tan nos impacta como que llama nuestra atención todo lo demás es obviamente
secundario, ya que por algo debe llamarte la atención una persona, ¿no?
Y algo que es realmente el colmo es: “Yo no me preocupo
por el físico, no es tan importante (si, juras!!!)… buen o salvo excepciones
(en la cuales ya no tienes un físico por el cual preocuparte o sencillamente
considerando tus atributos no puedes ponerte exigente) todos nos preocupamos
por el físico y sí, sí importa (no por algo alguna pasamos horas en el gym,
sudan cual cerdos o pollos a la brasa)
2.
¿Qué es lo que
buscas?
¡Ay! ¡Por favor! Si se encuentran por un buscador
virtual o luego de cruzar miradas en una esquina, que difícil la respuesta,
verdad?
La gran mayoría de personas, a ciencia cierta no
sabemos exactamente qué es lo que queremos y andamos por la vida rompiendo
corazones o botando lágrimas (y mucho moco) a diestra y siniestra.
3.
¿Qué es lo que
más te disgusta de una persona?
La mentira. (¡Ay! ¡Por favor! ¿No me engañas?)
Como si a alguien le gustara que le mientan y le vean
la cara de idiota. Obviamente eso también se dirige a respuestas como los
cuernos ( a menos que seas algún espécimen animal y que sienta predilección por
ellos), los celos (bueno en este punto si no son obsesivos, a todos nos gusta
un poco de celos, como que se siente rico…bueno al menos a mí, me parece así) y
demás.
Porque no somos honestos y decimos las cosas como son.
Yo sé que claramente al inicio siempre hay que engatusar o mejor dicho “enamorar2
a la otra persona, pero (hello?), a la larga igual se va a enterar…
4.
¿Qué somos?
Esta, sin lugar a dudas se lleva el premio, si han
estado tonteando durante algunas citas y recién caes en cuenta de que no te han
propuesto (o has propuesto algo, lo que sea) es mejor no seguir a adelante.
Después nos ponemos en el lugar de victimas pero
muchas veces recurrimos a estas preguntas pasivas para poder darnos una idea de
lo que la otra persona quiere (y encima ni uno ni el otro sabe realmente lo que
quiere
Creo y ya es hora de ser coherentes con nosotros
mismos al decir realmente lo que queremos y lo que pensamos, ¿y las medias
tintas?............a la esquina!!!